
El año anterior tuvimos la oportunidad de realizar en Otavalo un ciclo de conferencias promovida por el CEPCU/VNU y escuchar versiones de investigadores sobre los antecedentes históricos del Yamor - Koya Raymi o fiesta de la época de la fertilidad. Despejada de alguna manera la curiosidad de los fundamentos ancestrales, despertaba en cambio inquietudes actuales referentes a como interpretar los símbolos, valores, ceremonias y relacionar en función de la realidad actual, en el que estamos buscando la unidad en la diversidad para una vivencia intercultural.
Actualidad del Yamor o Koya Raymi
El proceso social de los pueblos, las manifestaciones culturales al igual que el ser humano, va cambiando, se transforma, se readapta, se recrea, se fortalece unas veces y otras decae, pero en esencia continua construyendo sus raíces en festividades milenarias como el Koya Raymi, mientras está expresión sea parte viva practicada en su real dimensión por grupos humanos, la forma o la denominación pasan a un segundo plano, ya que los fenómenos de sincretismo son de ida y vuelta con traspasos simbólicos constantes.
El Yamor nace hace 49 años, por iniciativa de jóvenes intelectuales de Otavalo que sincretizan el día de la “Natividad de Maria” reflejada en la virgen del Monserrat , haciendo una proyección festiva, que toma prestado la chicha del Yamor, uno de los símbolos del Koya Raymi.
El Koya Raymi o tiempo de la fertilidad, es una festividad milenaria, que es la suma de manifestaciones locales de los pueblos Saranci, Imbayas e Inca. El Yamor, la selección de las AKLLAs, KOYAs y ÑUSTAs y la ceremonia del Nuevo fuego “Mushuk Nina” constituyen elementos fundamentales de esta festividad ceremonial.
Las festividades en el proceso vivencial de los pueblos, constituyen pausas para enrumbar hacia un mejor futuro, un espacio de encuentro en medio de ceremonias y ritualidad, en las que se manifiesta sueños, esperanzas y realidades del mundo actual.
Esta festividad, debe constituir el tiempo de la fertilidad que es necesario aprovechar, para sembrar semillas del desarrollo equilibrando los espacios de poder, con la participación de los diversos pueblos y comunidades del Cantón Otavalo.
El Tiempo y Espacio del Koya Raymi
Según el ciclo agrícola ceremonial de las comunidades Kichwas, estamos en la época de la fertilidad, en el tiempo femenino, que es un tiempo que va aproximadamente del 8 al 22 de septiembre. La tierra, Allpa Mama a descansado y llega el tiempo de iniciar nuevamente la fecundación, con la siembra de los nuevos granos.
El 8 de septiembre es el primer día de lluvia para los Kichwas, en que los más ancianos inician las observaciones para hacer la lectura del comportamiento anual del tiempo, este pronóstico se prolonga hasta el mes de octubre. El 22 se realiza la ceremonia del Mushuk Nina, durante el solsticio de septiembre en el que simbólicamente se atrapa al medio día el nuevo fuego del año.
La energía solar fecunda a la madre tierra y se hace posible la germinación de las semillas. La tierra, el fuego, el aire, el agua, suman esfuerzos para continuar con la “crianza” de la chakra y de la vida misma.
Hoy en día se hace necesario atrapar el nuevo fuego interno nuestro para sumar energías, dando paso a la creatividad tan útil a la hora de plantear soluciones, ante los diversos problemas. Este nuevo fuego, se refleja en las nuevas generaciones, que dinamizan propuestas alternativas y formas de desarrollo con identidad.
Yamor: el Dulce Néctar de la Interculturalidad
“Yamor la bebida de las divinidades”, se convierte actualmente en el dulce néctar de la interculturalidad. La diversidad de los siete granos de maíz (Maíz amarillo, maíz blanco, maíz rojo, maíz negro, chulpi, morocho, canguil)que hacen posible la chicha del Yamor, simbolizan la diversidad de pueblos y comunidades que hoy convivimos.
Así como se juntan variedades de maíz para elaborar esta bebida eterna, sagrada y divina, así juntemos nuestros diferentes conocimientos y experiencias para con equidad lograr el desarrollo sustentable con identidad de nuestros pueblos y comunidades.
El Yamor de hoy, significa la esencia de la unidad, equidad, activa participación, capacidad de ayuda mutua entre pueblos, desarrollo dinámico sostenible, control progresivo intrafamiliar, comunitario y social.
En el Otavalo de ahora, es necesario e indispensable oxigenarnos, sumando esfuerzos, juntando tecnologías, revitalizando la cultura para el desarrollo, y juntos brindemos, la bebida sagrada del YAMOR y saciemos nuestra sed de vivencia en la diversidad.
Reflexiones en Perspectiva
Durante la noche del pregón varios medios locales de comunicación cubrieron el evento, las narraciones y comentarios reflejaban el poco conocimiento de esta festividad. Siendo necesario socializar la información disponible por los centros de investigación y la autopreparación de los comunicadores, para hacer de estos y otros momentos, tiempo de aprendizaje y educación.
En espacios interculturales como Otavalo, el tomar en cuenta la dimensión cultural es igual que fomentar la equidad de género. La producción de materiales de promoción deben reflejar minimamente el bilingüismo (Kichwa -Español) en estos, ya que es un reflejo de la sensibilidad y respeto de la vivencia intercultural.
“Razonamientos técnicos actuales categorizan a las actividades productivas como Seguridad Alimentaría, como es el caso de la elaboración del Yamor, que inicia su proceso en la preparación de la tierra, siembra, cuidado, cosecha, preparación ritual y consumo, constituyéndose así en bebida espiritual y material para obtener de esta fuente la generosa sabiduría que garantice el desarrollo humano, comunitario y social”. (J. Pazmiño De La Torre).
En años anteriores se realizó esfuerzos para unificar las dos formas de festejo, el Yamor y el Koya Raymi, como una iniciativa de fomentar la interculturalidad. Obviamente estos procesos interculturales conllevan contradicciones, superarlos es el desafió necesario en la actualidad, ya que la suma de recursos culturales, nos depara un mejor futuro.
Imbaya Cachiguango
CEPCU/VNU
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