
Todos los pueblos tiene su comida típica o platos criollos, mismos que en cada lugar son conocidos por su sabor y diversidad, el Valle del Amanecer no podía ser la excepción.
En esta oportunidad Otavalo cumple sus fiestas de Oro y varios moradores del cantón recuerdan como en inicios de esta celebración asistían con grupos de amigos o con sus familiares al tradicional barrio Monserrate para degustar de un plato criollo acompañado de la chicha del Yamor, que por sus sabores eran el deleite de los otavaleños.
Sobre el Yamor se tiene una referencia que en 1650 el cronista Felipe Guamán Puma de Ayala dice que el Perú en las festividades del Inca en aspectos de alta categoría por ser hijos del Sol, las vírgenes preparaban una bebida llamada Yamor y se servía únicamente la clase alta y estaba prohibido para el resto de clases sociales, de esta manera por primera vez aparece la palabra Yamor.
Don Oswaldo Paredes un otavaleño de nacimiento y corazón cuenta que en la Monserrate se celebraba la octava en honor la Virgen de Monserrat y en 1863 ésta es declarada como Patrona de Otavalo. Desde ese entonces se desarrollaban una serie de actividades festivas en esta zona Otavaleña. Es cuando los otavaleños empezaron a tomar a Monserrate como un centro de atracción y festividad. Los moradores de este tradicional barrio llevaban a la virgen en procesión hasta la iglesia y en las vísperas se quemaba la chamiza, voladores, castillos, vacas locas y juegos pirotécnicos. Al día siguiente se hacía la misa en la mañana y por la tarde había una serie de regocijos populares como palo ensebado, encostalados, ollas encantadas y toda una serie de juegos típicos de la época.
A degustar lo tradicional En las fiestas septembrinas luego de disfrutar de las festividades los otavaleños buscaban con que calmar su apetito. Don Oswaldo recuerda que en Monserrate había cuatro familias que hacían el tradicional plato típico acompañado de la deliciosa bebida del Yamor. En orden de sur a norte se ubicaban la casa de doña Dolores Lema de Brazales, luego estaba doña Dolores Flores, más allá estaba el local de las hermanas Reinoso y terminado el barrio estaba la casa de doña María Vásquez Fuller quien también hacia el Yamor. Había una característica de cada local, a cada uno de ellos tenía su clientela propia que estaba relacionado con el estatus social y económico de Otavalo. El establecimiento de doña María Vásquez Fuller asistía la clase social intelectual, de excelente condición económica, don Oswaldo dice que este lugar era frecuentado por Enríque Cisneros, Humberto Moncayo, Aurelio Ubidia, es decir elemento connotable de Otavalo. Oswaldo Paredes manifiesta que por esos días hacían en Otavalo el Yamor, también una familia muy reconocida como es la familia Guerra de las que se destacan doña Rosa Ana y Tránsito Guerra.
A las verdaderas yamoreras que elaboraban la bebida de las festividades, se las conoce por su gran talento para hacer la bebida. Este brebaje manifiesta don Oswaldo está constituido por una sola graminea como es el maíz en su diversas variedades; el maíz amarillo, blanco y chulpi. Además explicó que se remojaba el maíz amarillo, el blanco y se lo colocaba para que con la humedad empiecen a germinar; en el momento especial de germinación entonces interrumpían este proceso y obtenían la jora negra de maíz amarillo, la jora blanca del maíz blanco. Secas las dos clase de jora y el chulpi tostado eran molidos, unidas las tres harinas se sometían a un proceso de cocción en unas grandes pailas por doce horas religiosamente cumplidas. Este proceso iniciaba a las seis de la tarde y terminaba a las seis de la mañana, es por eso que el verdadero Yamor sometido a este proceso se lo puede servir en grandes cantidades y a cualquier hora sin provocar ningún daño al organismo. Una vez terminada el periodo de 12 horas la bebida era colocada en unos barriles, para que se fermente y aflora a la superficie una sustancia que es recogida en un recipiente distinto y se lo endulza con miel.
La costumbre en Monserrate y en general en los barrios otavaleños no era vender la chicha del Yamor sola, sino con el aditamento que consistía en vender un plato típico compuesto por tortillas, empanadas, mote, fritada, tostado y veces con morcilla. Recuerda que en Monserrate la chicha era servida en azafate, que es un recipiente que se lo saca de una especie de calabaza y un pilche.
La chicha y el plato de comida tenia un costo de 40 centavos. Esta tradicional bebida no ha perdido vigencia y en temporada festiva es uno de los brebajes más consumidos por los otavaleños y visitantes, tanto nacionales como extranjeros.
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