Bebidas Fermentadas de Maíz
Recopilación Histórica

José Echeverría A. y Cristina Muños G.

Especial atención, por parte de algunos cronistas, ha merecido la chicha, tanto en su ela­boración, como en su consumo y consecuencias.

El término chicha, probablemente fue traído de la isla Española, ya que su denominación quechua era acá y en aymará cusa (Cobo 1653) y azua, en la actualidad, en la Sierra Central del Perú. Fernández de Oviedo (1535; 1959: 322) comenta: A mí parecer, es de mejor sabor y más substancia que la sidra o vi­no de manzana que se hace e be­ben en Vizcaya, o que la cerveza o biara que beben los ingleses en Flander (que todo lo uno e lo otro he probado e bebido). Es vino es sano e templado, e tiénenle los in­dios por preciado e gentil mante­nimiento, e tiénenlos gordos. Agustín de Zarate (1555; 1947: 532) escribe:

Beben un brebaje en lugar de vi­no, que hacen echando maíz con agua en unas tinajas que guardan debajo de tierra, y allí hierve; y de más del maíz. crudo, le echan en cada tinaja cierta cantidad de maíz mascado, para lo cual hay hombres y mujeres que se alqui­lan, y sirven como levadura.

Tadeo Haenfe (1901: 107) señala que con la chicha y la coca se man­tenían los pastores de ganados y los trajinantes o caminantes, que iban a pie hasta doscientas leguas. Felipe Guamán Poma de Ayala (1587-1614; 1980: 306) manifiesta que el Inga comía escogido mayz, capya utco sara ... y chicha muy suavi que madorava un mes que le lla­man yamor aca (yamur aqha). Y co­mía otras cosas que no tocava los yndios, so pena de la muerte.

El grado alcohólico era variable, aproximadamente 2% en la chicha nueva y 12% en la chicha fermentada. El consumo de la chicha era tal que durante el Virreynato se lo adquiría no sólo con dinero en efectivo, sino además con el valor del trabajo, mo­tivo que supieron aprovechar los corregidores y posteriormente los mayordomos y hacendados. Cutíer y Cárdenas (1981) escriben que los sitios de venta de chicha acostumbraban exhibir una señal, el acallantu ("bandera de la chicha") y que muchas chicherías, tienen como señal, para los analfabetos, un papa­gayo, cuando la bebida es ordinaria y dos papagayos cuando la chicha es muy buena.

El consumo exagerado y las conse­cuencias que de ello se derivan de­terminó que el Virrey Toledo expi­diera una ordenanza reglamentando su producción y venta. Originalmente, el emborracharse con chicha formaba parte del ritual o de la celebración, y en este con­texto, era incluso una obligación.

Sánchez-Parga (1985: 336), con fi­na perspicacia, sintetiza el profundo significado que esta bebida tuvo pa­ra el hombre andino, lo define como "alcohólico social" o "bebedor ri­tual". Desgraciadamente, luego de la conquista, el indígena perdió la acepción original de la chicha y su consumo.

Chicha del Yamor. Es una bebida de especiales características. Yamor, proviene de yamur aqha, nombre de la chicha que consumía, al parecer , únicamente el Ynga. "Parece que la voz aca (sin cedilla, corresponde a azua) de modo que yamur aca, sería: chicha yamor (Haro Alvear 1976: 14).

En Otavalo, se elabora esta chicha a base de "jora", maíz blanco, maíz ne­gro, chullpi, canguil, morocho blanco y amarillo, todos en iguales cantida­des, secos al sol, tostados y molidos. Según Irene Paredes (1986: 181), en­tre los ingredientes se incluye tam­bién el jauri (maíz quemado). Esta harina diluida en agua se lleva a ebu­llición durante dos a seis horas; se cierne y se hace fermentar en un tonel de madera. Para servirse, se añade azúcar o miel de panela. Esta chicha tiene la particularidad de producir en la superficie del líquido una capa aceitosa, llamada localmente "flor". Esta bebida es muy típica por su sa­bor y por sus propiedades tonificantes y enervantes...






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